El ecoturismo se ha convertido en las últimas dos décadas en
una de las industrias más prósperas del sector, incluso al punto de convertirse
en el mayor ingreso para muchas naciones como Costa rica en Centro América,
quien ha desviado gran parte de su capital para proteger los bosques nativos de
su territorio y a las especies que allí habitan, al mismo tiempo implementando
una política de manejo para estos territorios orientada principalmente al turismo
ecológico o ecoturismo. Esto le ha permitido a Costa Rica explotar de manera
sustentable a largo plazo su territorio sin necesidad de recurrir a la
explotación de sus recursos naturales.
La belleza de estos territorios, sus paisajes naturales y la
gran biodiversidad representada en las especies de flora y fauna que los
habitan, se convierten en los principales atractivos para millones de viajeros
y turistas que año tras año visitan lugares de belleza natural como parte del
itinerario de sus viajes.
El contacto con la
naturaleza es una necesidad biológica para el ser humano, algunas culturas y
civilizaciones antiguas de la tierra, consideran que al encontrarnos en un
ambiente donde los elementos de la naturaleza se hallan en su estado de pureza
se encuentran las condiciones básicas para una buena salud y bienestar, se dice
que al entrar en contacto con la biosfera: el bosque, la montaña, el río, la
selva, se fortalece el sistema inmunológico del cuerpo y eleva las defensas
naturalmente en el organismo; también necesitamos de aire puro para poder
pensar con claridad, beber agua limpia
para purificarnos y calmar nuestras emociones y además debemos entrar en
contacto con el fuego de vez en cuando para incrementar nuestra energía y
vitalidad y así vencer nuestros temores. Al no ser posible encontrar estos
elementos en la ciudad, las personas buscan en el campo alternativas para poder
vivir este tipo de contacto con la naturaleza y acceder al bienestar que esto
les provee.
Brindar este tipo de experiencias
a través del turismo equivale a actuar preventivamente frente a la salud y el
bienestar de las personas, pero también es facilitar el acceso a un atractivo para las miles de personas que
buscan nuevas experiencias a través del turismo y el viajar.
Las zonas rurales y el campo
colombiano, específicamente la región donde nos encontramos, es el escenario
perfecto para ofrecer estos exclusivos servicios a la industria del turismo.
Tuluá, en su zona rural, goza de
una rica diversidad de flora y fauna, remarcando el hecho de que en estas
montañas habitan más de 150 especies de aves identificadas.
En un ambiente natural cerca de
la ciudad, en la región se encuentran
fincas y haciendas dedicadas a la agricultura, al pastoreo y a la elaboración
de productos de altísima calidad como lo son el café y los derivados de los
lácteos. El ecoturismo es un potencial que se puede desarrollar es esta región,
como alternativa de producción y desarrollo para las comunidades y el sector industrial
del turismo; es además una excelente forma de aprovechar pero también de
conservar la riqueza y diversidad de la zona rural de Tuluá, ofertando
propuestas al sector turismo que generen las condiciones voluntariamente para
la recepción de visitantes o turistas locales y extranjeros.
La Reserva las violetas es un
ejemplo de los escenarios que podrían utilizarse para desarrollar atractivas e
innovadoras propuestas al plan de desarrollo de turismo en la región.
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